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Un ensayo clínico probará los beneficios del bótox contra las arrugas del cuello 


El Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universidad de Navarra participa en una investigación europea que busca comprobar los efectos de la toxina botulínica en el tratamiento de las cuerdas platismales que han perdido tonicidad y elasticidad

Foto del Dr. Hontanilla con una paciente en el Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, a la que le explora las cuerdas platismales para participar en un ensayo que recurre al botox.
El Dr. Bernardo Hontanilla con una paciente en el Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universidad de Navarra.

29 de abril de 2026

La Clínica Universidad de Navarra participa en un ensayo europeo que investiga si la toxina botulínica (bótox) es eficiente para el tratamiento de las cuerdas platismales del cuello, esas bandas verticales que se manifiestan como arrugas y que aparecen por el paso de los años, por genética o por hábitos posturales tras la separación, debilitamiento o acortamiento del músculo platisma.  

Según el Dr. Bernardo Hontanilla, director del Departamento de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica, “a los pacientes que participen en este estudio se les administrará una inyección con esta toxina en consulta ambulatoria y de manera poco invasiva. Durante los siguientes meses, se seguirá de manera personalizada la evolución del tratamiento hasta comprobar su efecto sobre las arrugas del cuello”.  

De las 300 personas que se prevé que participen en este ensayo multicéntrico, el 67% se someterán al tratamiento objeto de estudio y al 33% restante se le administrará un placebo. Este procedimiento, habitual en los ensayos clínicos, permitirá obtener datos objetivos.  

La premisa del especialista es que el bótox servirá para relajar el músculo platisma, responsable de que estas bandas verticales se marquen con la edad en forma de arrugas. Las inyecciones suavizarán estas cuerdas para mejorar el aspecto del cuello durante, al menos, cuatro meses. “Aunque hay opciones más agresivas y de tipo quirúrgico para tratar esta afección, pretendemos comprobar que el bótox es una alternativa terapéutica segura y sencilla”, explica el Dr. Hontanilla.