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Los pediatras aconsejan el juego, el aburrimiento y la vida familiar frente a las agendas infantiles sobrecargadas 


Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra recomiendan afrontar el inicio de curso desde una perspectiva que combine rutinas y flexibilidad, acompañamiento y confianza, dejando espacio para que los niños desarrollen sus propios ritmos 

Imagen de una madre y su hija leyendo un libro en la sala de espera de Pediatría en la Clínica Universidad de Navarra.

7 de septiembre de 2026

La vuelta al cole supone recuperar horarios, obligaciones y rutinas después del verano, pero también puede ser una oportunidad para revisar cómo se organiza el día a día de los niños. Los pediatras de la Clínica Universidad de Navarra recomiendan evitar que las jornadas infantiles se prolonguen con un exceso de actividades extraescolares y animan a que reserven tiempo para jugar, aburrirse y estar en familia. 

“Los niños deben tener tiempo para jugar, sobre todo los más pequeños, y también para aburrirse. Lo ideal es que las actividades extraescolares sean voluntarias y no utilizadas simplemente para rellenar un horario. Merece la pena que respondan al interés de cada niño, y que favorezcan que disfruten y compartan aficiones con otros”, explica el Dr. José Manuel Moreno, codirector del Departamento de Pediatría de la Clínica. 

La sobrecarga de actividades y tareas puede generar frustración y malestar en los más pequeños cuando sienten que no cumplen las expectativas, en ocasiones marcadas por los propios adultos. La Dra. Belén Borrell reconoce que "los niños necesitan aburrirse, porque es entonces cuando surge la iniciativa y la imaginación de convertir un juguete en otro o inventarse un mundo propio. Es ahí donde se desarrolla la capacidad de imaginar y crear, especialmente en un momento en el que tienen a su alcance, a través de los dispositivos electrónicos, estímulos y respuestas de manera inmediata”.  

Ante este escenario, los especialistas recomiendan planificar con tiempo la vuelta al cole, adaptándose a las exigencias de cada etapa escolar y a las necesidades e inquietudes de cada niño y sin añadir una presión innecesaria. “Esta adaptación depende mucho de cada niño y de la estrategia educativa de cada centro escolar. No está demostrado que una incorporación más progresiva sea siempre mejor: algunos niños necesitan más tiempo, pero otros se amoldan con mucha facilidad y pueden estar desde el primer día toda la jornada. Lo importante es conocer sus necesidades y confiar también en el criterio de los profesores”, apunta la Dra. María González, pediatra de la Clínica.