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Los primeros tratamientos que modifican el curso del alzhéimer llegan a la práctica clínica 


La Clínica Universidad de Navarra inicia en España la administración de donanemab y ha tratado ya a 25 pacientes en fases iniciales de la enfermedad 

Imagen del Dr. Mario Riverol, especialista del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra, atendiendo a un paciente en el marco del inicio de la administración de donanemab como nuevo tratamiento.

14 de septiembre de 2026

La Clínica Universidad de Navarra ha sido el primer hospital español en administrar donanemab, un nuevo tratamiento para la enfermedad de Alzheimer en fases iniciales. Este anticuerpo monoclonal actúa sobre las placas de beta-amiloide acumuladas en el cerebro y ha demostrado capacidad para ralentizar la progresión de la enfermedad. 

Según el Dr. Mario Riverol, neurólogo de la Clínica, “hasta ahora hemos tratado a 30 pacientes, que han tolerado bien la medicación y en los que hemos observado incluso menos efectos adversos de los esperados. Además, los ensayos clínicos han demostrado que el deterioro cognitivo se ralentiza entre un 27 % y un 35 % en los primeros 18 meses, y el beneficio sigue aumentando cuanto más tiempo se mantiene el tratamiento”.  

Donanemab actúa uniéndose a las placas de beta-amiloide y favoreciendo su eliminación del cerebro. El paciente recibe el tratamiento en el hospital cada cuatro semanas y lo mantiene entre 12 y 18 meses, en función de su evolución. Además de este fármaco, está previsto que en las próximas semanas la Clínica comience a administrar lecanemab, otro anticuerpo monoclonal dirigido contra la beta-amiloide. En este caso, el paciente recibe infusiones cada dos semanas y el tratamiento se mantiene mientras resulte indicado y eficaz. 

Donanemab y lecanemab son los primeros fármacos que han demostrado capacidad para modificar la evolución del alzhéimer en sus fases iniciales. Los ensayos clínicos han observado una reducción de la progresión del deterioro cognitivo y funcional de entre un 27% y un 35%. "Hasta la fecha, hemos observado que el beneficio continúa con el paso del tiempo y no se detiene al finalizar el tratamiento", ha añadido el especialista. 

La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa y la primera causa de demencia. Se caracteriza, entre otros procesos, por la acumulación anormal de proteínas como la beta-amiloide y la tau en el cerebro. Sus manifestaciones más habituales incluyen el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria de forma inicial y con posterior afectación de la orientación o problemas en el lenguaje, llegando a afectar las actividades de la vida cotidiana. 

Facilitar su acceso a la población 

La administración de estos nuevos fármacos requiere un circuito asistencial específico en el hospital para seleccionar a los pacientes candidatos, confirmar el diagnóstico y realizar un seguimiento estrecho durante el tratamiento. 

Así, la Clínica Universidad de Navarra ya ofrece a los pacientes y sus familias un programa que incluye las consultas médicas y las pruebas diagnósticas necesarias —como resonancias magnéticas y estudios PET—, además de la administración del medicamento en el Hospital de Día. Con el objetivo de facilitar el acceso a estas nuevas terapias, la Clínica ofrece distintas fórmulas de financiación para que el paciente pueda afrontar el coste del medicamento y de la asistencia necesaria. 

El Dr. Mario Riverol recuerda que “la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha defendido los avances que aportan estos medicamentos para una enfermedad prevalente que en España afecta a 800 000 personas. Debemos buscar alternativas que permitan que más población afectada se pueda beneficiar de estos fármacos innovadores”.   

Un estudio para facilitar el acceso a tratamientos 

La Clínica participa, además, en un proyecto financiado por la Unión Europea que pretende mejorar el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de la enfermedad de Alzheimer en Europa mediante el trabajo de más de 30 socios europeos. 

El Dr. Javier Arbizu, director del Servicio de Medicina Nuclear de la Clínica e investigador principal del proyecto, ha explicado que entre sus objetivos destaca “facilitar el diagnóstico del alzhéimer, mejorar las técnicas de imagen como el PET o la resonancia magnética, desarrollar y validar biomarcadores en sangre y otros fluidos biológicos, e incorporar herramientas digitales de monitorización con el apoyo de la inteligencia artificial”.  

La llegada de estos tratamientos plantea también nuevos retos para los hospitales debido a la complejidad del diagnóstico y del seguimiento de los pacientes. Algunos requieren varias resonancias magnéticas durante los primeros meses para detectar posibles efectos adversos, lo que obliga a adaptar los circuitos asistenciales. “Estamos trabajando con el Servicio de Radiofísica y con diferentes empresas para implementar secuencias más rápidas mediante inteligencia artificial y reducir el tiempo de las resonancias magnéticas. También pretendemos avanzar hacia estudios PET de amiloide más rápidos y con menor exposición a radiación”, explica el Dr. Arbizu. 

El proyecto tiene una duración de cinco años y aborda la incorporación de estas terapias modificadoras de la enfermedad a los sistemas sanitarios europeos. En él participan hospitales, universidades, organizaciones de pacientes e industria para desarrollar y validar soluciones a lo largo de todo el recorrido asistencial, desde la detección precoz hasta el seguimiento durante el tratamiento.