Vivir sin prisa, reducir pantallas, cuidar las relaciones y mejorar la atención ayuda a descansar de verdad en vacaciones
Psiquiatras y pediatras de la Clínica Universidad de Navarra recuerdan que cambiar de lugar o de contexto no es suficiente para combatir el estrés y animan a proteger el sueño y reducir la hiperconectividad este verano
19 de junio de 2026
Las vacaciones suelen asociarse a descanso y desconexión. Sin embargo, muchas personas regresan a la rutina con la sensación de no haber conseguido parar realmente. Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra advierten de que uno de los errores más frecuentes consiste en mantener durante el verano la misma dinámica de actividad permanente que marca el resto del año.
“Hay personas que cambian el escenario, pero no la forma de vivir”, explica el Dr. Enrique Aubá, especialista en Psiquiatría. Según señala, el problema no es el estrés puntual, sino la ausencia de pausas reales durante largos periodos de tiempo. “El cuerpo está preparado para activarse, pero no para no parar nunca”, añade.
Los expertos recuerdan que el descanso no consiste únicamente en dejar de trabajar unos días. También implica aprender a convivir con menos prisa, rebajar expectativas y dejar espacio para momentos de calma. “No se trata solo de descansar, sino de cansarse menos”, resume el Dr. Aubá.
El verano también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer los vínculos personales. El Dr. Adrián Cano, codirector del Departamento de Psiquiatría y responsable de la Unidad de Diagnóstico y Terapia Familiar, recuerda que disponer de más tiempo libre no garantiza una mayor conexión con familiares y amigos. “Más tiempo juntos no siempre significa más conexión. Conectar requiere intención”, afirma.
Otra de las recomendaciones de los especialistas es revisar la relación con la tecnología. La Dra. María Vallejo, especialista en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, advierte de que la exposición continua a pantallas dificulta la atención y favorece la sensación de dispersión. “Desconectar no es apagar la tecnología, sino recuperar el control de la atención”, explica. Por ello, aconseja reservar momentos libres de dispositivos, especialmente durante las comidas, las conversaciones o las horas previas al sueño.
Los especialistas coinciden en que el verdadero valor de las vacaciones no está en llenar la agenda de actividades, sino en recuperar hábitos que muchas veces quedan relegados durante el resto del año: conversar sin prisas, respetar el descanso nocturno, dedicar tiempo a las personas cercanas y reservar espacios para el silencio y la reflexión. Destacan que, más que una pausa, el verano puede ser una oportunidad para aprender una forma de vida más equilibrada.
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Además, recomiendan mantener horarios de sueño relativamente estables, favorecer la exposición a la luz natural durante el día y limitar el uso de pantallas al menos media hora antes de acostarse. La Dra. Ana Catalán, especialista en Pediatría, recuerda que los cambios bruscos de horarios alteran el reloj biológico y pueden dificultar el sueño nocturno. Junto a ello, aconseja fomentar actividades al aire libre, la lectura y los encuentros presenciales con amigos y familiares para favorecer un descanso de mayor calidad.