La reputación como eco de un trabajo bien hecho
Más de 60 años trabajando con el paciente en el centro y la investigación y la docencia como apoyo, explican una trayectoria marcada por la mejora continua y el reconocimiento en reputación sanitaria en España
Texto: María González Zabal
Fotografía: José Juan Rico
15 de junio de 2026
Construir una reputación sólida es un proceso largo que exige coherencia y constancia. Ganarla cuesta, perderla es fácil. En el ámbito sanitario, donde la confianza es esencial, este desafío adquiere una relevancia todavía mayor. La Clínica Universidad de Navarra es un ejemplo de cómo ese camino sostenido puede dar frutos: desde hace más de diez años es reconocida como la institución sanitaria no pública con mejor reputación en España.
Pero ¿cómo se construye una reputación así? La respuesta está en su propia historia. Desde su fundación en 1962, la Clínica ha desarrollado un modelo asistencial basado en el trabajo bien hecho, respaldado por una investigación que enriquece la práctica clínica y por una labor docente que mantiene a los profesionales ante nuevos retos y preguntas. Todo con un objetivo claro y constante: ofrecer al paciente y a su familia la mejor atención posible, respondiendo a sus necesidades en cada momento.
“El paciente en el centro” no es solo un lema, sino el principio que inspira el trabajo diario de los más de 4.000 profesionales que forman parte de la Clínica. Médicos, enfermeras, personal administrativo, celadores, Servicio de Hospitalidad y muchos otros perfiles comparten la convicción de que hacer bien su trabajo tiene un impacto directo en el paciente. Aun cuando la curación completa no siempre es posible, el cuidado, la atención y la profesionalidad ayudan a aliviar el sufrimiento y acompañar en el dolor.
Esta forma de entender la medicina se refleja también en los resultados externos. Desde hace once años, el monitor Merco Salud evalúa la reputación de los hospitales españoles a partir de la opinión de distintos públicos y del análisis de indicadores objetivos. En todas sus ediciones, la Clínica Universidad de Navarra ha ocupado el primer puesto entre los hospitales privados y se ha situado de manera constante en el top 10 del conjunto de centros públicos y privados del país. En la última edición, además, se han reconocido varias de sus especialidades entre las 15 mejores de España.
“Somos un hospital pequeño, pero completamente volcado en sus pacientes, con un estilo muy marcado por el espíritu que inspira a la Clínica desde sus inicios: el trabajo bien hecho. Tanto este ranking como otros reconocimientos internacionales ponen en valor el esfuerzo de cada uno de nuestros profesionales”, explica María González Zabal, directora de Reputación de la Clínica Universidad de Navarra.
MARÍA GONZÁLEZ ZABAL
Directora de Reputación
Lejos de concebir los rankings como una meta en sí mismos, la Clínica los entiende como una herramienta de mejora continua. En un contexto en el que la medición, los cuadros de mando y los KPI se han integrado en todos los sectores, estas evaluaciones permiten compararse con otros centros, pero, sobre todo, escuchar a los grupos de interés. Pacientes, profesionales, expertos y organizaciones del sector ofrecen, a través de estas mediciones, una información valiosa que impulsa a mejorar y a no conformarse.
“El ranking es un punto de partida. A partir de los resultados, identificamos en qué aspectos podemos mejorar y cómo responder mejor a las expectativas de los pacientes. No trabajamos para el ranking; trabajamos para los pacientes. Lo que ocurre es que ese trabajo termina reflejándose en los resultados”, señala González Zabal.
En la última edición, varias especialidades de la Clínica han vuelto a destacar. Departamentos como Urgencias o Neurofisiología, de tamaño reducido pero con una intensa actividad, se han situado entre los diez mejores de España. Por segundo año consecutivo, Medicina Nuclear ha sido reconocida como el mejor servicio del país. Además, se ha valorado especialmente el esfuerzo de la Clínica en la incorporación de tecnología de vanguardia, fruto de inversiones históricas realizadas en los últimos años.
La instalación de una nueva gammacámara, el MR Linac —que permite una radioterapia de alta precisión preservando los tejidos sanos— o la reciente incorporación del robot Da Vinci single port para cirugías menos invasivas son algunos ejemplos de este compromiso con la innovación al servicio del paciente.
Como institución sin ánimo de lucro, la Clínica Universidad de Navarra reinvierte sus beneficios en mejorar la atención sanitaria. Esta filosofía se traduce en más formación para los profesionales, becas de investigación para apoyar a los más jóvenes y en inversiones tecnológicas que redundan directamente en una mejor asistencia.
Mantenerse durante más de una década en lo más alto de los rankings no responde, según su directora de Reputación, a una estrategia empresarial concreta. “Nuestra fórmula no es secreta. Está en la cultura de esta casa, inspirada desde su origen en el trabajo bien hecho y el servicio al paciente”, afirma. Una cultura corporativa profundamente arraigada que, a lo largo de más de 60 años, se ha transmitido de generación en generación y que sigue siendo hoy el motor del compromiso de cada profesional con quienes confían su salud a la Clínica.