Una mirada integral a las enfermedades cardiovasculares
El Departamento de Cardiología late con fuerza. Por sus pasillos pasan cada día decenas de pacientes que son atendidos con la última tecnología. Sus especialistas son conscientes de que las enfermedades cardiovasculares son cada vez más prevalentes y apuestan por la mejor asistencia, la formación de los médicos residentes y la investigación rigurosa como pilares para un futuro cardiosaludable
Texto: Alfonso Muerza
Fotografía: Manuel Castells
15 de junio de 2026
El corazón palpita. El corazón bombea. Es capaz de adaptarse a lo que el cuerpo necesita y transportar el oxígeno y los nutrientes para el correcto funcionamiento del organismo. Es como el motor de un coche. Ambos generan el impulso que lo mueve todo, pero con una ventaja clara: el corazón es automático, inteligente y, hasta el final de la vida, no se apaga.
Sin embargo, igual que un coche puede sufrir averías, es probable que una persona también padezca eventos adversos que le lleven a pasar por un “taller”. Y, en este caso, suele ser recomendable encontrar uno con garantías.
Si estiramos esta metáfora, ese taller debería ser un departamento de Cardiología capaz de abordar problemas eléctricos como las arritmias. En el coche, esta afección provocaría que el motor ratee o incluso que se acabe parando; en una persona, provocaría taquicardia, mareos o fatiga. Si los fallos están relacionados con la obstrucción de las tuberías o de las arterías, acabaría en ambos casos dañando el motor principal y el corazón, ya que al coche no le llegaría el oxígeno y al paciente la energía necesaria para funcionar, provocando incluso un infarto. Es más, si ambos tratan de funcionar con válvulas defectuosas, las consecuencias podrían ser graves para una persona, porque la sangre no fluiría como debe y, en el caso del automóvil, se producirían fugas o pérdidas de presión.
El Dr. Ignacio García Bolao, director del Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, recalca que un paciente debe saber que se le va a atender de una forma integral: “Muchos de los problemas del corazón tienen su raíz en otras enfermedades, como la obesidad o el síndrome de apnea obstructiva del sueño, por ejemplo. Cuando alguien llega al hospital se le atiende de manera interdisciplinar y se le ofrece la mejor técnica para su caso. Es la llamada medicina personalizada y de precisión”.
La Clínica cuenta con dos unidades especializadas: el laboratorio de electrofisiología cardiaca –en el que se realizan intervenciones de fibrilación auricular, taquicardia auricular o arritmias ventriculares con la última tecnología–, y la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista –en la que se tratan enfermedades coronarias–.
Según la Organización Mundial de la Salud, prácticamente una de cada tres personas en el mundo fallece por un problema derivado de una enfermedad cardiovascular. Este tipo de patologías son trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos –arterias y venas–. Entre ellas, se encuentra la fibrilación auricular, una arritmia en la que las aurículas del corazón laten de forma rápida y desorganizada, por lo que el pulso puede volverse irregular y a veces más rápido, lo que termina generando síntomas como cansancio, mareo o falta de aire.
Para subsanar este problema y lograr que el ritmo vuelva a ser el normal, los especialistas de la Clínica recurren, si los fármacos no son suficientes, a la ablación por campo pulsado. Se trata de una intervención breve –aproximadamente una hora– en la que se provocan cicatrices diminutas en el corazón por medio de campos eléctricos. Esta acción se realiza a través de un catéter con el objetivo de restablecer el latido cardiaco normal. “Llevamos realizadas más de 1.000 intervenciones de este tipo y, además de tener contrastada su eficacia, podemos afirmar que evitamos gran parte de los daños colaterales que se producían con otras técnicas como la ablación térmica o la crioablación”, asegura el Dr. García Bolao. Es más, otra de sus grandes ventajas es que, “al considerarse una cirugía mínimamente invasiva, el tiempo de recuperación y estancia en el hospital se reduce considerablemente y la tasa de complicaciones es inferior al 1%”.
La Sociedad Española de Cardiología advierte de que 4 de cada 100 españoles mayores de 40 años padece este problema que puede aparecer en corazones con enfermedades de la válvula mitral, enfermedades coronarias o cardiopatías congénitas, entre otras. No obstante, también puede estar ligada a otras patologías como la hipertensión arterial o, incluso, a la ingesta excesiva de alcohol.
DR. IGNACIO GARCÍA BOLAO
Director del Departamento de Cardiología de la Clínica
Restauración del flujo sanguíneo
Muchos pacientes de la Clínica no sufren problemas de arritmia, sino que sus afecciones están relacionadas con la circulación de la sangre. En este contexto, se pueden producir dos escenarios distintos: coronario –que puede provocar una angina de pecho o infarto– y valvular –que genera insuficiencia cardiaca–.
En el primero de los casos, el objetivo de los especialistas es reestablecer el flujo de la sangre en una arteria coronaria ocluida, generalmente por un trombo. Para el abordaje de estas situaciones, la Cardiología ha vivido un desarrollo importante en los últimos años del que se han beneficiado dispositivos como los stent, pequeños tubos de malla metálica flexibles que actúan como muelles y que se introducen en las arterias del corazón para mantenerlas abiertas y mejorar el flujo sanguíneo.
Si las afecciones están relacionadas con un mal funcionamiento de las válvulas, el protagonismo recae en la Cardiología Intervencionista Estructural una rama de la especialidad dedicada al tratamiento del corazón mediante procedimientos mínimamente invasivos. Estas técnicas de cardiología estructural –las que se realizan sobre válvulas cardiacas– aparecieron en la primera década del siglo XXI. Según el Dr. Rafel Ruiz Salmerón, responsable de la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la Clínica, “hasta su implantación, en estas intervenciones generalmente se paraba el corazón del paciente. Ahora, salvo excepciones, todo es mucho menos invasivo. No obstante, seguimos inmersos en una evolución que también tiene su escala de grises, pero estamos satisfechos de poder ofrecer los últimos avances”.
En este contexto, la Clínica Universidad de Navarra se sitúa como referente al haber realizado, por ejemplo, intervenciones complejas en las que se reparan las válvulas tricúspide y mitral en una misma intervención y de forma percutánea. Este tipo de operaciones evitan la cirugía abierta y llevan asociadas una reducción del riesgo quirúrgico global, el tratamiento simultáneo de ambas válvulas sin necesidad de nuevos ingresos hospitalarios y la disminución del tiempo de recuperación.
“La cirugía mínimamente invasiva se ha afianzado como una opción segura que aporta buenos resultados. Además, se espera que, en esta próxima década, se produzcan más avances en lo que al desarrollo de válvulas se refiere. Esto es especialmente positivo si tenemos en cuenta que la dieta y el sedentarismo provocan que las afecciones aparezcan en personas cada vez más jóvenes”, explica el Dr. Ruiz Salmerón.
De izq. a dcha., los doctores Rafael Ruiz Salmerón, Ignacio García Bolao y Juan José Gavira.
Mirada hacia el futuro
La insuficiencia cardiaca es una enfermedad en la que el corazón no logra bombear la sangre con la eficacia necesaria para cubrir las necesidades del organismo. “Cuando una persona sufría un infarto, tenía altas posibilidades de fallecer. Ahora no se muere, pero puede quedarse con secuelas que generan insuficiencia cardiaca”, explica el Dr. Juan José Gavira, cardiólogo de la Clínica.
El desarrollo de nuevos fármacos también está contribuyendo a un mejor abordaje de este síndrome. De hecho, este especialista destaca que no solo se trata de ofrecer al paciente opciones terapéuticas novedosas, sino de acompañarle en la evolución de esta patología desde el punto de vista del seguimiento ambulatorio: “Además de recibir a cada persona en consulta, hay que estar pendiente de su día a día. Este seguimiento, que nosotros lo hacemos telefónico con decenas de miles de llamadas al año gracias al equipo de Enfermería, mejora el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes”.
Entre los factores que contribuyen a aumentar la incidencia de la insuficiencia cardiaca destaca el envejecimiento de la población. Por eso, el Dr. Gavira recomienda “seguir un estilo de vida saludable que no aumente el riesgo de sufrir un infarto, que acabaría desembocando en una insuficiencia cardiaca. Es más, la buena alimentación, el ejercicio y, en definitiva, los buenos hábitos contribuyen a prevenir cualquier tipo de enfermedad cardiovascular”.
El corazón de la investigación también palpita
La investigación del Departamento de Cardiología también tiene una fuerte presencia. El grupo de trabajo dirigido por la Dra. Arantxa González se centra en estudiar a nivel celular y molecular las alteraciones que sufre el tejido cardíaco afectado por las distintas patologías que se producen. “Trabajamos para entender qué sucede con los mecanismos que están implicados en el daño que se produce y detectar dianas terapéuticas sobre las que dirigir tratamientos”.
El trabajo de los investigadores también va encaminado a identificar biomarcadores que permitan medir en sangre qué está pasando a nivel de tejido. Eso podría tener utilidad para un diagnóstico precoz, para una mejor estratificación del riesgo y para identificar a aquellos pacientes que tienen mayores posibilidades de evolucionar peor.
A nivel de enfermedades, se trabaja principalmente en torno a la insuficiencia cardiaca, la fibrilación auricular y la cardiotoxicidad o daño cardiaco asociado al cáncer y las terapias antitumorales. El equipo, formado por cuatro investigadores y tres técnicos de investigación, llevan en paralelo varios proyectos con un objetivo principal: desarrollar biomarcadores de fibrosis –daño cicatricial– que se puedan incorporar a la práctica clínica rutinaria para prevenir o tratar a los pacientes.