Píxel a píxel: precisión en el diagnóstico
La evolución de la imagen cardiaca ha permitido anticiparse a la aparición de patologías agudas, como los infartos, con tecnología, conocimiento y seguimiento individualizado
Texto: María Domínguez
Fotografía: Manuel Castells y José Juan Rico
15 de junio de 2026
Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la imagen. El desarrollo de la tecnología, la digitalización y la aparición de nuevas herramientas como la inteligencia artificial, entre otras, han mejorado la calidad, definición y accesibilidad de los resultados fotográficos. Unos avances que también han llegado a la medicina.
Uno de los ámbitos donde este progreso resulta más evidente es la Cardiología. La imagen cardíaca ha pasado de un enfoque reactivo a uno claramente preventivo. “Tradicionalmente, la Cardiología se ha centrado en evitar nuevos infartos en pacientes que ya habían sufrido uno. Sin embargo, gracias a la tecnología, estamos llevando también el foco hacia la prevención primaria: identificar a personas que, aun sin síntomas ni eventos previos, presentan un alto riesgo cardiovascular”, explica el Dr. Fernando Hernández Terciado, cardiólogo de la Clínica Universidad de Navarra.
En 2024, la Clínica incorporó en su sede de Madrid un escáner de tomografía computarizada (TC) por conteo de fotones (Photon Counting), una nueva generación de equipos de Radiología que permiten obtener imágenes de mayor calidad y detalle. A diferencia de los sistemas convencionales, este equipo procesa la información de cada fotón de forma individual, lo que mejora de forma notable la precisión diagnóstica. Desde su puesta en marcha, se han realizado más de 1.000 TAC de coronarias, detectando estenosis significativas en el 19,1% de los casos, es decir, en casi uno de cada cinco pacientes.
DR. GORKA BASTARRIKA
Codirector del Servicio de Radiología de la Clínica
Diagnóstico de precisión
Como señala el Dr. Gorka Bastarrika, codirector de Radiología de la Clínica, “este equipo nos permite estudiar las arterias coronarias de forma no invasiva y con una gran fiabilidad, gracias a su mayor nivel de detalle anatómico”. Esta alta resolución facilita diferenciar mejor las paredes de los vasos y definir con mayor exactitud el grado de estrechamiento.
Este avance no solo mejora el diagnóstico, sino que reduce la necesidad de realizar pruebas invasivas. Al aumentar la precisión, se evitan cateterismos innecesarios y se obtiene una valoración más fiable desde el inicio. “Además, el nuevo TC permite caracterizar la composición de las placas de aterosclerosis —grasa, calcio, componente lipídico o fibroso—, un aspecto clave para determinar su riesgo de ruptura y, por tanto, su potencial de provocar eventos como el infarto”, detalla el Dr. Bastarrika.
A ello se suma un beneficio relevante en términos de seguridad, como la reducción de la dosis de radiación y del contraste necesario. Esto amplía su indicación tanto a pacientes con patologías como la enfermedad renal, como a personas sanas que desean realizarse un chequeo preventivo.
Estudio personalizado
El Photon Counting puede aplicarse en distintos escenarios clínicos, desde el estudio del dolor torácico o las alteraciones en el electrocardiograma hasta la planificación de procedimientos de hemodinámica, como recambios valvulares o cierres de orejuela. Se integra, además, con otras técnicas de imagen como la resonancia de estrés, la ecocardiografía de esfuerzo o los estudios isotópicos.
“Lo importante es que todas estas herramientas se pueden combinar para elegir la más adecuada en cada caso, según las características del paciente. Esta capacidad nos permite personalizar el diagnóstico y, en consecuencia, el tratamiento”, destaca el Dr. Hernández Terciado.
Más de 300 chequeos cardiovasculares
La apuesta por una medicina preventiva y personalizada es una de las líneas estratégicas de la Clínica, que en 2020 puso en marcha el chequeo cardiovascular ICAP (Integrated Cardiovascular Assessment Program). Este programa está dirigido a personas con factores de riesgo como hipertensión, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo o estrés, así como a quienes presentan antecedentes familiares precoces de ictus o infarto.
“El objetivo es detectar la aterosclerosis subclínica antes de que aparezcan los síntomas para poder actuar de forma precoz. Analizar de manera global el sistema arterial nos permite prevenir ictus e infartos con mayor precisión”, subraya el Dr. Juan Pastrana, especialista en Medicina Interna y responsable del programa.
Desde su puesta en marcha, se ha detectado aterosclerosis significativa en el 20% de los pacientes, principalmente en las arterias coronarias, incluso en personas sin factores de riesgo conocidos. Además, un 3% de los pacientes, inicialmente asintomáticos, requirieron procedimientos de revascularización.
“En general, no somos conscientes de la importancia de cuidar el corazón antes de que ocurra un evento agudo. La aterosclerosis es una enfermedad silenciosa y eso dificulta que las personas adopten medidas preventivas. Sin embargo, sabemos que existe una fase subclínica en la que podemos intervenir y cambiar la evolución de la enfermedad”, concluye el Dr. Hernández Terciado.