Divulgación

Unidad de Endoscopias: diagnosticar antes, tratar mejor y prevenir el cáncer de colon 


La endoscopia digestiva permite detectar y tratar lesiones antes de que evolucionen a cáncer. En la Clínica Universidad de Navarra, tecnología, prevención y trabajo en equipo se combinan para anticiparse a la enfermedad

Imagen de la Dra. Maite Herráiz, directora del Departamento de Digestivo, durante una endoscopia para<br/>prevenir el cáncer de colon en la Clínica Universidad de Navarra.
La Dra. Maite Herráiz, directora del Departamento de Digestivo, durante una endoscopia de cáncer de colon.

Texto: Álvaro Sánchez León

Fotografía: Manuel Castells y José Juan Rico

15 de junio de 2026

Hay procedimientos que el paciente vive como algo puntual, pero que pueden cambiar por completo el curso de una enfermedad. Las endoscopias son uno de ellos. Detrás de cada prueba realizada en la Clínica Universidad de Navarra se despliega un proceso altamente coordinado en el que la precisión técnica y el cuidado al paciente avanzan de la mano. Esta Unidad funciona como un ecosistema de salud integral que combina diagnóstico, tratamiento y, cada vez más, una prevención personalizada, especialmente en patologías de alta incidencia como el cáncer de colon. 

Aunque para el paciente la endoscopia pueda ser una prueba breve, el proceso comienza mucho antes de entrar en la sala y continúa después de la intervención. Se trata de un circuito de precisión en el que trabajan de forma conjunta endoscopistas, anestesistas, enfermeras y auxiliares. “Es un trabajo completamente multidisciplinar, y cada profesional es imprescindible para que la prueba se realice con seguridad y calidad”, explican desde la Unidad. En este entorno, el papel de Enfermería es central, no solo asistiendo en la técnica, sino preparando al paciente y vigilando su seguridad durante todo el procedimiento. 

A esta labor se suma la de las auxiliares, fundamentales para que el ritmo asistencial funcione sin interrupciones, desde la gestión del instrumental hasta el acompañamiento emocional. El objetivo es que el paciente esté tranquilo y se sienta acompañado en todo momento. Esta experiencia se ha visto notablemente mejorada gracias a la presencia constante de especialistas en Anestesiología y Reanimación. La sedación permite que el paciente no sufra durante la prueba, lo que a su vez facilita que el endoscopista trabaje con una precisión milimétrica en el abordaje de técnicas complejas. 

De la herramienta diagnóstica a la curación mínimamente invasiva 

La evolución de la Unidad ha permitido que la endoscopia deje de ser una técnica meramente diagnóstica para adquirir una potente vertiente terapéutica. Como explica el Dr. José María Riesco, codirector del Departamento de Digestivo y responsable de la Unidad de Endoscopias, “hoy podemos curar lesiones complejas mediante técnicas como la disección endoscópica submucosa, que permite extirpar pólipos de gran tamaño y lesiones tumorales muy superficiales sin necesidad de realizar incisiones ni extirpar parte del intestino”. Este enfoque reduce las complicaciones, evita cirugías más agresivas y permite que el paciente regrese a casa el mismo día. 

Para lograr estos resultados, la Clínica ha realizado una inversión constante en tecnología de última generación. Según destaca la Dra. Maite Herráiz, directora del Departamento de Digestivo, esta dotación técnica exige que los profesionales estén en formación permanente para ofrecer lo mejor a los pacientes. Además, la Unidad funciona de manera integrada con el resto del hospital, colaborando con especialistas de otros departamentos para garantizar que cada paciente reciba una atención transversal y adaptada a sus necesidades específicas. 

El reto del cáncer de colon 

Esta capacidad técnica encuentra su aplicación más crítica en la lucha contra el cáncer de colon, el tumor más frecuente en España, pero también uno de los más prevenibles. En este ámbito, el Área de Cáncer Gastrointestinal del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha liderado una investigación que propone un cambio de paradigma: la edad no debe ser el único factor para decidir la continuidad de los programas de detección. El estudio reveló una alta frecuencia de lesiones neoplásicas en mayores de 65 años que no se habían sometido a colonoscopias previas, detectando adenomas en el 42,8% de los casos analizados. 

Los facultativos insisten en que el riesgo no desaparece al cumplir una edad determinada. “Es necesario personalizar el cribado en personas mayores en lugar de basarlo únicamente en la edad”, subraya la Dra. Herráiz. Factores como el sexo masculino, el tabaquismo, la situación clínica del paciente o un test positivo de sangre oculta en heces deben ser variables determinantes para recomendar la prueba. En este sentido, la colonoscopia se consolida como la herramienta preventiva por excelencia: si se detecta un pólipo durante la exploración, puede extirparse en ese mismo instante, interrumpiendo el proceso antes de que la enfermedad se desarrolle. 

Prevención personalizada  

La constancia y el seguimiento individualizado son los pilares que la Unidad de Endoscopias traslada a sus pacientes. Como concluye el Dr. Riesco, el seguimiento debe ser una decisión adoptada conjuntamente con el médico, entendiendo qué factores personales pueden influir en la aparición de la enfermedad más allá de los 69 años, edad habitual de finalización de los programas poblacionales. En última instancia, el modelo de la Clínica —basado en la unión de asistencia, investigación y docencia— permite que una prueba diagnóstica rutinaria se convierta en una oportunidad de curación definitiva, modificando directamente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.