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Nuevo avance técnico en la mejora del seguimiento de pacientes con Parkinson o temblor esencial tratados con HIFU


Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra, publicado en Radiology, demuestra que una visualización más clara de las lesiones cerebrales producidas por los ultrasonidos focalizados aporta información adicional para orientar las decisiones clínicas

Foto del Dr. Carlos Sánchez-Catasus, físico e investigador del Departamento de Neurología de la Clínica, viendo una resonancia magnética con el HIFU
La nueva técnica de procesamiento de resonancia magnética permite visualizar con más claridad la lesión cerebral producida mediante HIFU para tratar el temblor.

28 de octubre de 2026

Una nueva forma de procesar las imágenes de resonancia magnética mejora el seguimiento de los pacientes tratados con ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU) para el temblor esencial o la enfermedad de Párkinson. Un estudio del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra, publicado en la Radiology, la revista científica de mayor impacto en imágenes médicas, ha demostrado que esta técnica mejora sustancialmente la visualización de la pequeña lesión cerebral que se genera de forma controlada durante el tratamiento, incluso meses después de la intervención. 

La investigación ha estudiado el denominado cociente T1/T2, una técnica de procesamiento que combina matemáticamente dos secuencias de resonancia magnética ya existentes. La imagen resultante permite delimitar con mayor claridad la zona tratada y aporta al especialista información adicional para valorar la evolución del paciente y tomar decisiones durante su seguimiento. 

El Dr. Carlos Sánchez-Catasus, físico e investigador del Departamento de Neurología de la Clínica y líder del estudio, explica que esta información adquiere especial relevancia en el seguimiento a largo plazo. “Cuando un paciente tratado con HIFU volvía a presentar temblor, el médico necesitaba saber si la lesión generada durante el tratamiento había sido pequeña, si estaba correctamente localizada o si se había producido un proceso biológico de recuperación. Con esta nueva imagen podemos evaluar mejor qué ha ocurrido y disponer de más información para decidir los siguientes pasos”. 

El HIFU utiliza ultrasonidos de alta intensidad que se concentran con gran precisión en un punto del cerebro para producir una pequeña lesión terapéutica sin necesidad de realizar una incisión quirúrgica. En este procedimiento, que permite mejorar los síntomas en pacientes seleccionados con temblor esencial o enfermedad de Párkinson, el paciente permanece despierto dentro de la resonancia magnética, lo que permite monitorizar el tratamiento y comprobar sus efectos de forma continuada. La Clínica Universidad de Navarra incorporó esta tecnología en 2019.  

Más información para valorar la evolución del tratamiento

Una vez realizado el tratamiento, el seguimiento mediante resonancia permite observar la evolución de la lesión terapéutica. Sin embargo, con el paso del tiempo, la secuencia T2 utilizada habitualmente pierde capacidad para delimitar con claridad esta zona.  

El cociente T1/T2 ofrece una imagen más definida de la lesión crónica. Para comprobar su utilidad, los investigadores analizaron retrospectivamente las resonancias de 54 pacientes tratados mediante talamotomía con HIFU entre enero de 2019 y noviembre de 2023. Los participantes se habían sometido a resonancias magnéticas cerebrales de alta resolución antes del tratamiento y seis meses después. 

Los resultados mostraron que el contraste de las lesiones fue casi el doble con el cociente T1/T2 que con las imágenes T2 utilizadas habitualmente (36,3% frente al 19,2%). Esta mejor visualización facilita la delimitación de la zona tratada y aporta información útil para orientar las decisiones clínicas durante el seguimiento. 

La técnica ya se había empleado en el ámbito de la neuroimagen para estudiar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la esclerosis múltiple y una de las principales ventajas para los pacientes es que no requiere realizar nuevas pruebas ni incorporar secuencias adicionales a la resonancia. “El T1/T2 se calcula a partir de imágenes que ya se obtienen de forma rutinaria, lo que facilita su implementación sin necesidad de desarrollar nuevos sistemas de imagen o recurrir a tecnologías experimentales de elevado coste”, señala el Dr. Sánchez-Catasus.