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La deshidratación durante el verano favorece molestias digestivas como el estreñimiento, los reflujos y la hinchazón


El Dr. Rubén Jaramillo, especialista en Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra, recuerda la importancia de moderar las comidas copiosas y conservar correctamente los alimentos para prevenir complicaciones en los meses de más calor 

Imagen de recurso de una persona en el mercado de fruta para ilustrar los problemas digestivos que se pueden experimentar en verano según especialistas de la Clínica Universidad de Navarra.
La hidratación adecuada y una alimentación más ligera ayudan a prevenir algunas de las molestias digestivas más frecuentes durante el verano. (Imagen creada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos).  

24 de junio de 2026

El verano suele traer consigo cambios en los horarios, más comidas fuera de casa y una mayor exposición al calor. Aunque estas circunstancias forman parte habitual de las vacaciones, también pueden afectar al aparato digestivo y favorecer la aparición de molestias como estreñimiento, sensación de pesadez, hinchazón abdominal o reflujo gastroesofágico. 

Según el Dr. Rubén Jaramillo, especialista del Departamento de Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra, uno de los principales factores detrás de estos síntomas es la deshidratación asociada a las altas temperaturas. “Cuando perdemos líquidos, el estreñimiento puede empeorar y es más frecuente experimentar molestias digestivas. A esto se suman comidas más abundantes y cambios en los hábitos diarios que favorecen la sensación de pesadez o el reflujo”, explica el especialista. 

El experto recomienda mantener una hidratación adecuada a lo largo de todo el día, incluso antes de sentir sed, y optar por comidas más ligeras y repartidas en varias tomas para facilitar la digestión y reducir la aparición de síntomas. 

Síntomas de agravamiento 

El Dr. Jaramillo recuerda, además, que existen determinados síntomas que requieren valoración médica y no deben atribuirse únicamente a los excesos propios de las vacaciones. Entre ellos destacan el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, la diarrea prolongada, la presencia de sangre en las deposiciones, la fiebre o los signos de deshidratación importantes, como debilidad marcada, sed intensa o una disminución significativa de la cantidad de orina. “Pequeños cambios en los hábitos diarios pueden marcar una gran diferencia para disfrutar de las vacaciones sin problemas digestivos”, concluye el especialista.