Noticias

Dr. Javier Schlatter, psiquiatra: “No podemos esperar a que desaparezcan los problemas para empezar a ser felices” 


El especialista en Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra propone recuperar la esperanza como uno de los pilares de la salud mental en su nuevo libro ¿A qué esperar para ser feliz? 

Imagen del Dr. Javier Schlatter, especialista de Psiquiatría y Psicología de la Clínica Universidad de Navarra, con su reciente libro publicado '¿A qué esperas para ser feliz?'.
El Dr. Javier Schlatter, psiquiatra y autor de ¿A qué esperas para ser feliz? 

16 de abril de 2026

En un contexto marcado por la incertidumbre, los conflictos internacionales, las crisis sociales y una creciente preocupación por la salud mental, el Dr. Javier Schlatter, especialista en Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra, ha publicado un libro con un título que invita a replantear una pregunta esencial: ¿A qué esperas para ser feliz? 

En sus páginas, reflexiona sobre el bienestar, el sufrimiento y el sentido de la vida desde su experiencia clínica y desde diferentes tradiciones del pensamiento humano. Según explica, “cada vez más pacientes llegan a consulta con una sensación de pesimismo y desesperanza ante el futuro. Muchos viven situaciones adversas que les hacen cuestionarse temas fundamentales: el sentido del sufrimiento, la justicia o el amor. En esos momentos -añade el especialista-, las herramientas habituales para gestionar las emociones pueden resultar insuficientes si no existe un horizonte de sentido”. 

Uno de los errores más frecuentes que el Dr. Schlatter observa entre sus pacientes “es pensar que solo podremos ser felices cuando desaparezcan los problemas. Si esperamos a que todo vaya bien, probablemente no seremos felices nunca. La felicidad se vive en presente o no se vive”.  

El psiquiatra recuerda que la vida está inevitablemente marcada por dificultades -pérdidas, enfermedades, crisis personales o laborales…- y que tratar de eliminar el sufrimiento es una aspiración irreal. En el libro expone que la felicidad tiene más que ver con la forma en que interpretamos y afrontamos esas experiencias. “Sufrir por sufrir es absurdo, pero el sufrimiento no es incompatible con la felicidad ni con el sentido de la vida”. 

Esperanza frente a optimismo 

En su libro propone un recorrido que va “del estoicismo a la esperanza”, integrando distintas tradiciones filosóficas y psicológicas que han tratado de responder a la búsqueda de la felicidad.  

El Dr. Schlatter distingue entre optimismo y esperanza. Mientras el optimismo “consiste en esperar que las cosas salgan bien, la esperanza es una actitud más profunda que se sostiene incluso cuando las circunstancias son difíciles. La esperanza es activa: impulsa a actuar, a arriesgar y a seguir adelante. Permite encontrar sentido, incluso cuando no sabemos cómo terminarán las cosas”, explica.  

Desde el punto de vista clínico, la felicidad no se define como una emoción constante, sino como un estado de equilibrio. Según el especialista, una persona con buena salud mental suele mantener un ánimo estable, con altibajos normales, motivación para las actividades cotidianas y capacidad para disfrutar de lo que le gusta. En su opinión, factores como la visión optimista de la vida, el sentido de propósito o la esperanza son elementos protectores frente a los problemas de salud mental.  

Una sociedad con más incertidumbre y más necesidad de sentido 

El Dr. Schlatter advierte también de un aumento de la desesperanza en las sociedades occidentales. Entre las causas, destaca la fragilidad de las redes sociales de apoyo, la pérdida de referencias culturales y el debilitamiento del sentido de trascendencia.  

A su juicio, estas tendencias pueden contribuir a un aumento de problemas como la depresión o el estrés crónico, especialmente en un contexto social cada vez más exigente y emocionalmente inestable. Por eso, insiste en que la salud mental no depende únicamente de factores médicos o psicológicos, sino también de la visión que cada persona tiene de la vida y del futuro. “La esperanza amplía el horizonte de lo que vivimos y aporta un sentido que da oxígeno en la pelea diaria”, concluye.