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Más de la mitad de los adultos sin enfermedad cardiovascular conocida presenta aterosclerosis silenciosa 


Un estudio internacional con más de 16.000 personas muestra que las placas arteriales pueden aparecer ya en adultos jóvenes y refuerza la importancia de detectar la enfermedad antes de que provoque síntomas 

Imagen del Dr. Juan Pastrana, especialista de la Unidad de Chequeos y director del Área de Medicina Vascular de la Clínica Universidad de Navarra.

9 de septiembre de 2026

La aterosclerosis puede estar presente mucho antes de que aparezca el primer síntoma cardiovascular. Un estudio internacional coliderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha detectado placas ateroscleróticas en el 57,1% de más de 16.000 adultos sin antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular, unos resultados que plantean la posibilidad de avanzar desde la estimación tradicional del riesgo hacia la detección directa y precoz de la enfermedad mediante técnicas de imagen.  

La investigación, presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC 2026) y publicada simultáneamente en The New England Journal of Medicine, forma parte del estudio internacional REACT, uno de los mayores proyectos realizados hasta ahora para conocer la presencia de aterosclerosis silenciosa a lo largo de la vida adulta.  

Los investigadores estudiaron a 16.808 personas de entre 18 y 70 años de España y Dinamarca, ninguna de ellas con antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Mediante técnicas de imagen analizaron la presencia de placas en las arterias coronarias, carótidas y femorales, además de estudiar factores de riesgo, biomarcadores y otros parámetros.  

Los resultados muestran que la enfermedad puede comenzar mucho antes de lo que habitualmente se percibe. Aproximadamente uno de cada 13 participantes de entre 18 y 29 años ya presentaba aterosclerosis en al menos una arteria. La frecuencia aumentaba progresivamente con la edad hasta alcanzar a nueve de cada diez personas entre los 60 y los 70 años.  

Ver la enfermedad antes de los síntomas 

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que las herramientas convencionales para estimar el riesgo cardiovascular -basadas en parámetros como la edad, la presión arterial, el colesterol o el tabaquismo- identifican solo una pequeña proporción de las personas que ya presentan aterosclerosis silenciosa.  

Ante ello, los autores plantean un posible cambio en el modelo preventivo: complementar la estimación de la probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular con técnicas capaces de comprobar si la enfermedad aterosclerótica ya está presente, aunque todavía no haya producido síntomas. El objetivo sería poder personalizar mejor las medidas preventivas y actuar antes de que se produzcan un infarto o un ictus.  

Los resultados muestran además que la mayoría de las personas que presentaban aterosclerosis coronaria tenían también placas en las arterias carótidas o femorales.  

Detectar la aterosclerosis para personalizar la prevención 

Esta filosofía de detectar la enfermedad antes de que se manifieste clínicamente está también en la base del chequeo cardiovascular ICAP (Integrated Cardiovascular Assessment Program) que la Clínica Universidad de Navarra puso en marcha en 2020.  

El programa está dirigido especialmente a personas con factores de riesgo como hipertensión, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo o estrés, así como a quienes tienen antecedentes familiares precoces de ictus o infarto. El estudio analiza las arterias coronarias y carótidas y valora también la aorta y las arterias ilíacas y femorales, con el objetivo de obtener una visión amplia del sistema arterial.  

La experiencia acumulada por la Clínica muestra también la importancia de buscar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas. Uno de cada cinco pacientes (20%) evaluados mediante este chequeo presentaba placas ateroscleróticas significativas, fundamentalmente en las arterias coronarias. Además, un 3% eran pacientes asintomáticos que precisaron procedimientos de revascularización.  

El programa ha incorporado además un software que permite caracterizar las placas ateroscleróticas: analiza su tamaño, el grado de obstrucción que provocan, su composición y su vulnerabilidad, lo que ayuda a identificar aquellas que pueden resultar más inestables. También incorpora el análisis no invasivo del flujo coronario mediante TAC y el estudio del perfil genético asociado a una mayor predisposición cardiovascular.  

“El objetivo es detectar la arterioesclerosis subclínica antes de los síntomas para actuar precozmente. Si ponemos el foco en una visión completa de nuestro sistema arterial, podemos prevenir ictus e infartos con más precisión”, explica el Dr. Juan Pastrana, director del Área de Medicina Vascular y responsable del chequeo cardiovascular de la Clínica.  

¿Quién debería valorar un chequeo cardiovascular? 

Conocer el estado cardiovascular adquiere especial interés a partir de los 45 años, particularmente cuando existen factores de riesgo o antecedentes familiares. La detección de aterosclerosis permite establecer una estrategia preventiva individualizada que puede ir desde modificaciones de la alimentación, el ejercicio y otros hábitos de vida hasta la utilización de tratamiento farmacológico cuando sea necesario.  

Los nuevos resultados de REACT refuerzan así una idea que está ganando terreno en la prevención cardiovascular: no esperar a que la enfermedad dé la cara para empezar a combatirla. Detectar precozmente la aterosclerosis permite conocer mejor el riesgo real de cada persona y ofrece la oportunidad de intervenir cuando todavía es silenciosa.