Medicina personalizada

Colesterol bueno, colesterol malo y salud cardiovascular 


Sin colesterol no podríamos vivir. Aunque hemos escuchado muchas veces que puede provocar un infarto y que hay que evitarlo a toda costa, lo cierto es que no es tan malo como dicen. Es verdad que tenerlo alto puede poner en riesgo nuestra salud y que es necesario regular su nivel para evitar problemas del corazón. Pero tener unos niveles adecuados no empeora nuestra calidad de vida, sino que ayuda a nuestro organismo. 

Imagen radiológica de un corazón para la detección de patologías realizada en la Clínica Universidad de Navarra.
Imagen radiolgica de un corazón.

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Fotografía: Manuel Castells

4 de febrero de 2026

El colesterol es una sustancia grasa que está presente de manera natural en la membrana de todas las células del cuerpo humano y las ayuda a funcionar, ya que contribuye a la producción de hormonas, de vitamina D y a digerir los alimentos. Aunque se produce principalmente en el hígado, nuestro organismo también lo obtiene a través de la alimentación y, dependiendo de nuestra dieta, introduciremos en nuestro cuerpo un tipo u otro.  

Por este motivo es tan importante conocer las características de los alimentos que tomamos y cómo influyen en nuestro organismo. Por ejemplo, dietas ricas en ácido oleico pueden ayudar a reducir el “colesterol malo” y aumentar los niveles de “colesterol bueno”. En cambio, dietas o alimentos con grasas saturadas provocarán el efecto contrario, incrementando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. También el consumo de verduras y ciertas dietas vegetarianas –con extracto de arroz rojo– pueden reducir ligeramente los niveles de colesterol, aunque algunos fármacos, como las estatinas, son los más eficaces a la hora de disminuir dichos niveles. 

Revelar lo invisible 

El Dr. Juan Pastrana, especialista en Medicina Interna y director del Área de Medicina Vascular de la Clínica en Madrid, explica que el gran problema que tiene el colesterol elevado es que, a lo largo del tiempo, se va acumulando en las paredes arteriales, originando la denominada arteriosclerosis: un engrosamiento e inflamación de la pared arterial provocada por el acúmulo de colesterol. 

Imagen del Dr. Juan Pastrana. Clínica Universidad de Navarra, director del Área de Medicina Vascular <br/>de la Clínica en Madrid.

De ahí que la colesterolemia –nivel total de colesterol en sangre– sea un valor fundamental en la evaluación del riesgo cardiovascular de una persona, ya que niveles anormales se asocian con una mayor probabilidad de padecer infarto de miocardio, angina de pecho o ictus. “La arteriosclerosis es una enfermedad que obstruye lenta y progresivamente las arterias sin producir inicialmente síntomas, hasta que aparecen las complicaciones después de varios años”, explica el especialista.  

Al no producir síntomas visibles hasta etapas avanzadas, hacerse un chequeo es importante para su detección precoz. En este caso, el más indicado sería el chequeo cardiovascular, también conocido como programa ICAP (Integrated Cardiovascular Assessment Program). “Es recomendable hacérselo a partir de los 45-50 años, sobre todo en pacientes con factores de riesgo, como antecedentes familiares o genéticos de enfermedades cardiovasculares, hipercolesterolemia o hipertensión arterial, sobrepeso, diabetes o ser fumador”, puntualiza el Dr. Pastrana.  

El programa ICAP es clave para saber cómo estamos de salud y en qué momento vital nos encontramos. Es un procedimiento preventivo que busca detectar problemas y mejorar nuestra calidad de vida y cuenta, además, con un programa de seguimiento. “El objetivo de esta iniciativa es proporcionar al paciente la información necesaria para que, en un periodo de tiempo determinado, haya podido reducir su riesgo de padecer un problema cardiovascular”, detalla el doctor. Este seguimiento, al igual que el chequeo, tiene como base la participación del paciente en el proceso. 

COLESTEROL BUENO Y MALO: aprendiendo a identificar los valores en sangre

Las grasas en la sangre se transportan mediante unas partículas compuestas por lípidos y proteínas denominadas lipoproteínas. Las más importantes son: 

LDL Colesterol o “el malo” (lipoproteínas de baja densidad): Estas lipoproteínas transportan el colesterol desde el hígado hacia las células. Los valores recomendados en función del riesgo cardiovascular son: 

  • Muy elevado: Menos de 55 mg/dL 
  • Elevado: Entre 55 y 70 mg/dL 
  • Moderado: Entre 70 100 mg/dL 
  • Bajo: Alrededor de 100 mg/dL 

HDL Colesterol o “el bueno” (lipoproteínas de alta densidad): transporta colesterol desde los tejidos hacia el hígado para su eliminación. Los valores recomendados en función del riesgo cardiovascular son: 

  • Muy elevado: Mayor que 100 mg/dL 
  • Elevado: Entre 100 y 80 mg/dL 
  • Moderado: Entre 80 y 60 mg/dL 
  • Bajo: Menor de 45 mg/dL 

VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad): transportan triglicéridos del hígado a los tejidos, donde se utilizan como fuente de energía o se almacenan. Aunque no son colesterol como tal, forman parte del perfil lipídico y también influyen en el riesgo cardiovascular, aunque de forma más ligera. Los valores aconsejados deben ser menores de 150 mg/dl. 

Imagen de una angiografía coronaria por TAC realizada en la Clínica Universidad de Navarra.

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