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Madrid abre una nueva puerta a la formación MIR en la Clínica Universidad de Navarra


El hospital amplía su programa de residencia a la sede de Madrid gracias a la aprobación, por parte del Ministerio de Sanidad, de tres plazas en Dermatología, Urología y Anatomía Patológica

Imagen de varios jóvenes, que han hecho el MIR, caminando por el hall principal de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid y guiado por un médico en una visita de jornada de puertas abiertas.
El Dr. Ignacio Leal, subdirector médico de la sede de la Clínica en Madrid y responsable del Servicio de Cirugía Vascular, guiando a un grupo de futuros residentes en la jornada de puertas abiertas.

Texto: María Marcos Graziati

Fotografía: José Juan Rico

12 de mayo de 2026

La formación de especialistas médicos en la Clínica Universidad de Navarra da un nuevo paso con la incorporación, por primera vez, de plazas MIR en su sede de Madrid. Esta ampliación no solo responde al crecimiento asistencial del centro, sino también a una apuesta estratégica por trasladar su modelo docente —consolidado durante décadas en Pamplona— a un nuevo entorno clínico y académico.

Dermatología, Urología y Anatomía Patológica son las tres especialidades que estrenan esta oferta formativa en Madrid. Se trata de un hito que abre nuevas oportunidades para los futuros residentes y que refuerza el compromiso de la Clínica con una formación integral, personalizada y vinculada a la práctica clínica real desde el primer día.

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Claves de la formación MIR en Madrid

Tres especialidades iniciales: Dermatología, Urología y Anatomía Patológica

  • Modelo integrado: coordinación docente entre Pamplona y Madrid
  • Alta especialización: acceso a tecnología avanzada y casos complejos
  • Aprendizaje práctico: participación activa desde el inicio
  • Acompañamiento cercano: supervisión directa por especialistas

Como explica la Dra. Melania Íñigo, presidenta de la Comisión de Docencia de la sede de Madrid, “la llegada de residentes supone un paso natural en la evolución del hospital, que combina asistencia, docencia e investigación en un mismo entorno”. En este sentido, subraya que la incorporación de MIR no solo enriquece el ecosistema académico, sino que también contribuye a mejorar la calidad asistencial.

Un modelo docente que crece sin perder su esencia

La ampliación a Madrid se apoya en un modelo de formación ya consolidado en Pamplona, donde la Clínica ha desarrollado un sistema centrado en el aprendizaje práctico, la supervisión estrecha y la participación activa del residente en equipos multidisciplinares.

Imagen silueteada de una doctora con bata de la Clínica Universidad de Navarra.
"Este paso supone no solo el crecimiento de nuestra sede y de nuestros profesionales, sino también una mejor atención a los pacientes, núcleo de nuestra actividad"

DRA. MELANIA ÍÑIGO
Presidenta de la Comisión de Docencia de Madrid

El Dr. Pedro Redondo, codirector del Departamento de Dermatología, destaca que “la formación del residente en la Clínica se basa en la cercanía con el adjunto, en la participación directa en la actividad asistencial y en el acceso a tecnología de vanguardia”. Este enfoque, añade, se replicará en Madrid con el objetivo de garantizar una experiencia formativa homogénea.

Lejos de plantearse como dos sedes independientes, la Clínica apuesta por un modelo integrado, en el que los residentes puedan beneficiarse de la actividad, los recursos y el conocimiento compartido entre Pamplona y Madrid. Esto incluye sesiones clínicas conjuntas, colaboración en proyectos de investigación y rotaciones.

Especialidades que marcan el inicio

La elección de Dermatología, Urología y Anatomía Patológica para inaugurar la formación MIR en Madrid no es casual. Se trata de áreas con una fuerte implantación en la sede, con equipos consolidados y una alta actividad asistencial y tecnológica.

Imagen silueteada de un médico de la Clínica Universidad de Navarra.
"La presencia de residentes supone un aprendizaje en doble dirección: nosotros les enseñamos, pero ellos también nos ayudan a revisar y mejorar"

DR. BERNARDINO MIÑANA
Director del Departamento de Urología

El Dr. Bernardino Miñana, director del Departamento de Urología, subraya que “los residentes van a formarse en un entorno con un volumen de pacientes elevado y con acceso a técnicas avanzadas, lo que les permitirá adquirir competencias de forma progresiva y sólida”.

Por su parte, el Dr. Julián Sanz, codirector del Servicio de Anatomía Patológica, pone el acento en el valor añadido de trabajar en un hospital donde la integración entre diagnóstico y tratamiento es constante: “El residente no solo aprende a interpretar muestras, sino a entender su impacto directo en la toma de decisiones clínicas”.

Un entorno asistencial en crecimiento

La sede de Madrid de la Clínica ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años, tanto en volumen de pacientes como en complejidad de los procesos atendidos. Este desarrollo ha permitido crear el contexto adecuado para incorporar la docencia de posgrado.

Imagen silueteada de un médico de la Clínica Universidad de Navarra.
"Contar con residentes nos sitúa en otro nivel. Nos permite competir con hospitales de primera categoría y, sobre todo, atraer talento: queremos que los mejores quieran formarse aquí"

DR. JULIÁN SANZ
Codirector del Servicio de Anatomía Patológica

La presencia de residentes contribuirá, además, a dinamizar la actividad clínica y académica del hospital. Tal y como señala la Dra. Íñigo, “los residentes aportan una mirada inquieta, preguntas constantes y una motivación que enriquece a todo el equipo”.

Este entorno, caracterizado por la innovación tecnológica y la práctica clínica de alta especialización, ofrece a los futuros MIR una experiencia formativa especialmente atractiva. Desde técnicas quirúrgicas avanzadas hasta herramientas diagnósticas de última generación, el aprendizaje se produce en contacto directo con la realidad asistencial.

Más allá de la asistencia

Uno de los pilares de la formación en la Clínica Universidad de Navarra es la integración de la investigación en la práctica diaria. Los residentes tienen la oportunidad de participar en proyectos científicos, publicaciones y ensayos clínicos, y desarrollar su tesis doctoral, lo que contribuye a desarrollar una visión más completa de la medicina.

En este sentido, la expansión a Madrid abre nuevas líneas de trabajo y colaboración, ampliando las posibilidades para los residentes. La interacción entre ambas sedes favorece la creación de equipos multidisciplinares y el intercambio de conocimiento.

Imagen silueteada de un médico de la Clínica Universidad de Navarra.
"Nuestros médicos trabajan en dedicación exclusiva y eso permite ofrecer una enseñanza muy personalizada, en la que cada residente se integra plenamente en el equipo"

DR. PEDRO REDONDO
Codirector del Departamento de Dermatología

El Dr. Redondo insiste en que “la investigación no es un complemento, sino una parte esencial de la formación del residente”. Esta filosofía se mantiene en Madrid, donde se espera que los MIR se integren progresivamente en las distintas líneas de trabajo del hospital.

Un paso adelante para los futuros residentes

La incorporación de plazas MIR en Madrid no solo amplía la oferta formativa de la Clínica Universidad de Navarra, sino que también responde a una demanda creciente de los propios residentes, que buscan entornos dinámicos, innovadores y bien conectados.

Este nuevo escenario permite elegir entre dos sedes con características complementarias, pero con un mismo modelo formativo. Una oportunidad que, como destaca el Dr. Miñana, “permite adaptar la experiencia del residente a diferentes contextos sin renunciar a la calidad docente”.

Imagen silueteada de una doctora de la Clínica Universidad de Navarra.

De residente a tutora

La Dra. Alejandra Tomás, especialista del Departamento de Dermatología, fue residente en la Clínica y ahora inicia una nueva etapa como tutora. “Acoger a nuestro primer residente es una gran alegría y también un reto muy estimulante para todo el equipo”, explica. “Supone transmitir conocimientos, valores y experiencia, pero también una oportunidad para crecer como departamento”.

Con entusiasmo ante esta nueva responsabilidad, la Dra. Tomás destaca que esta experiencia también enriquece a los profesionales: “Tener un residente nos obliga a reflexionar sobre la manera en que hacemos las cosas, aporta frescura y entusiasmo, y nos recuerda por qué elegimos esta profesión”.