Residentes en CUN

Una experiencia internacional para crecer como médico, y como persona


Aija, Francesco y Marie-Michelle. Letonia, Italia y Francia. Tres trayectorias, tres sistemas sanitarios y un mismo destino: la Clínica Universidad de Navarra. En esta conversación, los tres residentes comparten qué les ha aportado su rotación y cómo esta experiencia ha marcado su forma de entender la medicina

Imagen de tres residentes extranjeros (dos mujeres y un hombre), que han rotado en la Clínica Universidad de Navarra, con el grafiti de Pagola de fondo.
De izda. a dcha.: Francesco Damone, Marie-Michelle Caron y Aija Agera, residentes internacionales, durante su rotación en la Clínica.

Texto: María Marcos Graziati

Fotografía: Manuel Castells

12 de mayo de 2026

Silueta azul del mapa de Italia.

Nombre: Francesco Damone

Departamento: residente de Gastroenterología y Hepatología 

Rotación: Pisa, Italia

Interesado en la Hepatología, eligió la Clínica por su prestigio internacional. Subraya el valor de las sesiones multidisciplinares y la integración entre investigación y práctica clínica. “Es un modelo de medicina académica que enriquece enormemente la formación”.

Silueta azul del mapa de Francia.

Nombre: Marie-Michelle Caron

Departamento: residente de Endocrinología

Rotación: Lyon, Francia

Ha tenido la oportunidad de profundizar en fertilidad y técnicas avanzadas. Destaca el enfoque global y el trato cercano al paciente. “He aprendido mucho a nivel técnico y humano, en un entorno donde te sientes parte del equipo desde el primer día”.

Silueta azul del mapa de Letonia.

Nombre: Aija Agera

Departamento: residente de Radiología

Rotación: Riga, Letonia

Ha rotado en distintas áreas del Servicio de Radiología. Destaca el buen ambiente y la posibilidad de profundizar en áreas muy específicas con un alto volumen de casos. “Aprender desde diferentes perspectivas ha sido clave en mi formación”.

Caminando por los pasillos de la sede del hospital en Pamplona, Aija, Francesco y Marie-Michelle coinciden en una idea: venir a la Clínica no es solo una oportunidad formativa, sino una vivencia transformadora. Sus testimonios reflejan cómo la combinación de asistencia, innovación tecnológica y trato humano configura una experiencia diferencial para quienes eligen formarse aquí.

Aija Agera, residente de Radiología en Riga (Letonia), rompe el hielo. “Me ha sorprendido especialmente el equipo humano. No solo son grandes profesionales, también tienen valores personales muy fuertes. Para alguien extranjero, adaptarse aquí ha sido muy fácil”. Su paso por distintas áreas —desde musculoesquelético hasta cardiovascular— le ha permitido tener una visión amplia y profunda de la especialidad. “He podido ver muchos casos y aprender desde diferentes puntos de vista, lo que enriquece muchísimo la formación”.

Imagen de dos doctoras y dos doctores de pie con sus batas en la sala de informes de Radiodiagnóstico de la Clínica Universidad de Navarra.

Aija, a la izquierda, con parte de equipo de Radiodiagnóstico de la Clínica.

Francesco Damone, residente de Gastroenterología y Hepatología en Pisa (Italia), asiente. “Elegí la Clínica porque es un centro de referencia internacional en Hepatología. Me interesaba especialmente ver cómo se integran la práctica clínica y la investigación, y la experiencia ha superado mis expectativas”. Destaca, sobre todo, el valor de las sesiones multidisciplinares: “Ver cómo diferentes especialistas analizan juntos casos complejos y toman decisiones compartidas es una de las experiencias más formativas que he vivido”.

Marie-Michelle Caron, residente de Endocrinología en Lyon (Francia) que ha venido a formarse en fertilidad en el Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica, aporta una perspectiva complementaria. “Me ha llamado mucho la atención el enfoque global de la especialidad en España. Permite una formación más completa antes de subespecializarse”. Además, subraya el valor del trato al paciente: “Aquí se cuida mucho el respeto y la participación de la paciente en la toma de decisiones. Es algo que me ha gustado especialmente”.

Imagen de varias enfermeras y auxiliares de la Clínica Universidad de Navarra con un globo de cumpleaños.

Marie-Michelle, a la izquierda en la segunda fila, con auxiliares y enfermeras de Ginecología de la Clínica.

Innovación, aprendizaje y trabajo en equipo

Más allá de las diferencias entre sistemas sanitarios, los tres coinciden en destacar la apuesta constante por la innovación. “Hay tecnologías que no se encuentran fácilmente en otros hospitales”, explica Aija. “Se nota que hay un esfuerzo continuo por estar al día tanto a nivel tecnológico como clínico”.

En el caso de Francesco, esa innovación va de la mano de la investigación. “La Clínica representa muy bien un modelo de medicina académica en el que la investigación y la práctica clínica avanzan juntas. Eso enriquece mucho la toma de decisiones y la formación del residente”.

Marie-Michelle añade otro matiz: la excelencia técnica aplicada a áreas muy específicas. “He aprendido mucho sobre fertilidad, tanto en el estudio detallado de los trastornos del ciclo menstrual como en las técnicas quirúrgicas. Es un nivel de precisión que marca la diferencia”.

Pero si hay un elemento transversal en sus testimonios es el trabajo en equipo. “Aquí te sientes parte del equipo desde el primer momento”, señala Marie-Michelle. “He podido interactuar con todos los profesionales y aprender de cada uno de ellos”.

Imagen de un grupo de chicos en un campo de fútbol.

Francesco, junto con varios compañeros de la Clínica y la Universidad de Navarra después de un partido de fútbol sala.

Una experiencia que deja huella

Cuando se les pregunta qué se llevan de esta experiencia, las respuestas van más allá de lo puramente clínico. “Me llevo una forma de trabajar más abierta, más colaborativa”, afirma Francesco. “Y la certeza de que la medicina del futuro pasa por integrar conocimiento y especialidades”.

Aija lo resume en una idea clara: “Quiero inspirar a mis compañeros para que vivan una experiencia internacional. No se trata solo de aprender cosas nuevas, sino de ver otras formas de trabajar y mejorar la propia”.

Para Marie-Michelle, el impacto también ha sido personal: “Ha sido una experiencia muy enriquecedora a todos los niveles. Me llevo los conocimientos, pero también una forma de entender la medicina más centrada en el paciente”.